PRESENTACIÓN

 


            “Un día recuerdo que le pregunté:

 

- Padre Francisco, ¿cómo se te aparece Dios cuando te encuentras solo en la oscuridad?

 

            Me respondió:

- Como un vaso de agua fresca, hermano León, un vaso de agua de Juvencia. Tengo sed, bebo esa agua y mi sed se calma por la eternidad.

 

            Sorprendido, exclamé:

 

- ¿Como un vaso de agua fresca? ¿Dios?

-¿Por qué te asombras? Nada hay mas simple, más refrescante y más apropiado para los labios del hombre que Dios.

 

            Pero años después, agotado el padre Francisco, me dijo en voz baja para que no lo oyeran los otros hermanos:

 

-         Dios es un incendio, hermano León. Arde y nosotros ardemos con él”.

 


 

            Nada mejor para presentar esta página en la que damos a conocer la figura de Santa Clara de Asís, la gran Santa de la Iglesia, y a todas sus seguidoras, sus hijas espirituales, las Clarisas, en especial a la Comunidad del Monasterio de Nuestra Señora de la Soledad, de Villarrubia de los Ojos, que con las palabras con las que Francisco, mejor que nadie, definió lo que Dios era para él: Agua que calma su sed y fuego que devora sus entrañas.

 

            Lo mismo para Clara. Dios, materializado, hecho vida en Jesús, es la fuente inagotable donde calma sus ansias de eternidad, el  manantial que le ofrece a beber la única agua que puede apagar su sed.

 

            Es ésta una página abierta al mundo que no pretende otra cosa que rendir un sencillo, pero a la vez cálido homenaje, a esa mujer que abandonó todo lo que tenía para seguir a Cristo Pobre y Crucificado, buscando la depuración espiritual a través de la pobreza radical, por la que luchó de forma constante a lo largo de toda su existencia, y de la vida en fraternidad, en íntima comunión con las hermanas. Las Hermanas Clarisas del Convento de Nuestra Señora de la Soledad, de Villarrubia de los Ojos, hemos decidido abrirnos al mundo entero a través de este balcón, a través de esta página que mostrará a todas aquellas personas que se acerquen a ella quiénes somos, cómo vivimos, qué hacemos y como llegar hasta nosotras. Con este propósito, las Hermanas Clarisas  hemos querido dar este paso y  hacer realidad esta pequeña ilusión. Nuestro fin es profundizar en esta figura tan viva, tan actual en los tiempos de hoy, en Clara de Asís, así como dar a conocer su mensaje a una juventud necesitada de espiritualidad, al mismo tiempo que abrimos las puertas de nuestro convento para aquél que se quiera acercar: aquí encontrará “el agua que calme su sed”, “el bálsamo que sane sus heridas”  Y para ello nada mejor que adecuarnos a los nuevos horizontes que marcan los tiempos actuales, porque, como Clara, las Clarisas de Villarrubia somos mujeres vivas, somos mujeres de hoy.

 

 

Es ésta una página sencilla y alegre.  Con ella queremos testimoniar el mensaje de Clara, que nosotras, las Clarisas de Villarrubia, hacemos vivo y actual cada amanecer, cada día. Al mismo tiempo volvemos los ojos a nuestra propia historia, que no es sino una pequeña “porcioncita” de la historia del pueblo en donde estamos enclavadas: Villarrubia de los Ojos, y dedicamos un apartado a revisar, a grandes rasgos, lo que ha sido y es nuestro caminar juntas como hermanas.

           

            Dicen que una imagen vale que más de mil palabras, y, aunque nosotras pensamos que a veces una palabra vale más que mil imágenes, dedicamos parte de esta página a  “contar”, por medio de imágenes, lo que es en síntesis la historia de nuestro convento en Villarrubia de los Ojos.

 

            Queremos acercar más al mundo de hoy a una mujer de hace ocho siglos, redescrubrirla, hacer sentir que se está ante una persona excepcional, ante alguien que vale la pena conocer. La fama de Clara de Asís no sigue los baremos de popularidad corrientes, esos que hoy en día llenan las páginas de las revistas. La pregunta que lanzamos es ésta: ¿Por qué alguien como Clara de Asís, tan lejana a nosotros cultural y temporalmente, puede despertar un interés tal que hasta tomamos su vida como un legado? ¿Qué es lo que en ella admiramos, lo que reconocemos, lo que escuchamos? Trataremos de dar respuesta, de forma sencilla, a estos interrogantes.

 

            Toda la página gira en torno a la figura de Clara, pero el nombre de Francisco comparte protagonismo con ella. Y es que Clara y Francisco son dos nombres que jamás podrán separarse. En su tiempo encarnaron una aventura a lo divino que rescató la vida conforme al Evangelio y la pobreza más radical. Hoy siguen teniendo una gran fuerza de convocatoria en un mundo en el que lo auténtico, lo sencillo, lo claro y lo transparente no tienen cabida.

 

            Clara de Asís sólo puede ser comprendida a la luz de Francisco. Así lo declara ella misma: “El Hijo de Dios se ha hecho para nosotras camino, que nos mostró, de palabra y con el ejemplo, nuestro bienaventurado Padre Francisco, verdadero amante e imitador suyo”.

 

 

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