CURIOSIDADES

 

 

*    La hermana del milagro

 

De todos los villarrubieros de cierta edad es sobradamente conocida la historia de la Madre Sacramento o Madre Paquita que era su nombre de pila bautismal, esta hermana cuando era una niña afectada por una grave enfermedad pasaba sus días andando sosteniendose por dos muletas, al ver pasar la imagen de la Santísma Virgen de la Sierra le dijo a un familiar que la acompañaba que la Virgen le decía que “tirase las muletas”, convencidos todos de la fe que en su corazón albergaban, la niña se desprendió de las muletas y en ese momento comenzó a andar sin ningún artilugio. Posteriormente decidió entrar en nuestro convento de Clarisas y al cabo de unos años en una visita que recibió la Comunidad del médico de la misma la Madre Sacramento tuvo en sus manos y en sus piernas a la hija del médico que estaba aquejada de una enfermedad que se denomina el baile de san Vito, la niña quedó curada pues la fe mueve montañas.

 

Hace unos pocos meses una amiga intima de la Comunidad nos pidió referencias de la Madre Sacramento pues una conocida suya aquejada de cáncer confiaba en que su oración y la intercesión de la Madre Paquita le alcanzase la curación.

 

Sabemos bien que no solo ante la Madre Sacramento muchas personas han encontrado consuelo ante la enfermedad y el dolor, damos gracias a Dios por permitir que nosotras y que nuestras hermanas anteriores seamos vínculos y testigos de Dios en el mundo.

 

 

*    La docena del fraile

 

Hay muchas anécdotas cercanas a un hecho bastante peculiar, la ofrenda de huevos a la Santa Madre Clara. Verdaderamente no es posible asegurar ni marcar una fecha en el calendario desde la cual se empezó a llevar una docena de huevos a las hermanas Clarisas para pedirlas buen tiempo en fechas tan señaladas como la boda de una hermana, de una hija, de un hijo, de un primo, de una amiga o la propia boda. Lo que si sabemos bien es que esta tradición ha cumplido con todas las posibles expectativas.

 

En una ocasión y como anecdotario personal de la comunidad de Villarrubia, no hace demasiados años que una pareja de fuera del pueblo decidió enviar por una agencia de transportes una perfecta y cuidadosamente envasada docena de huevos.

 

En otras ocasiones muchas personas han preguntado a la comunidad si los huevos ofrecidos a Santa Clara se le colocaban en algún lugar específico en la iglesia. Conocemos incluso algún refrán que nos viene de Arnedo la Rioja que dice:

 

“llevando huevos al convento,

seguro, buen tiempo”

 

 

al principio la ofrenda de huevos a las Clarisas era exclusivamente para bodas, pero pasados los años o las ocasiones se pedían también a las hermanas rezar por el buen tiempo en bautizos, comuniones, espectáculos teatrales e incluso desfiles de modas.

En todas ocasiones la comunidad siempre a recalcado que no solo se pide por el buen tiempo sino porque todos los acontecimientos por los que se ofrecen los huevos sirvan para el aumento de la fe y la unión entre los cristianos, entre todos los hombres y mujeres de buena voluntad. El número de huevos siempre varia pero existe un cuentecillo que habla de la docena del fraile mendicante:

 

Dicho fraile mendicante cada vez que iba a comprar una docena de huevos, le decía a la vendedora:

 

-         “son para tres personas distintas, así que póngamelos separados. Media docena, para el padre prior, un tercio de la docena para el padre guardián y para mí que soy el más pobre de los tres, póngame un cuarto de la docena”.

 

La vendedora tardó en darse cuenta, de que la docena que pagaba aquel fraile, con picaresca tan sutil, no era de doce sino de trece huevos.

 

Este pequeño cuento nos dice como el 12 + 1 hace alusión a este frailecillo que lo único que quería y pedía era comer un día más.

 

Santa Clara patrona del buen tiempo, es patrona por excelencia de las personas de fe que ante la reja, ante la Comunidad, por transporte urgente o por llamada telefónica pide que un grupo de fervientes hermanas oren por sus necesidades. Y doy fe de que se hace.

 

 

*    Fraternidad compartida

 


*      Como hemos dicho en distintas ocasiones aunque vivimos un tanto “alejadas del mundo” son muchas las personas que se acercan a nuestra casa por sustento material, la Comunidad en perfecta armonía y concordia hace los necesarios esfuerzos por dar desde un bocadillo, a leña, calor con una buena manta o una estampa que en algunos momentos de dolor y necesidad es el mejor y más preciado don.

 

*      Viendo la necesidad por la que la Hermandad de la Soledad y Veracruz atravesaban para comprar un solar en el que construir su sede y que en ella reposasen los pasos de Semana Santa y todo lo necesario para honrar a sus imágenes la Comunidad en pleno y con votación secreta y unánime decidió donar sin recibir nada a cambio parte del terreno del convento antiguo donde según los libros estuvo la sede de dicha hermanad.

 

*      Otro dato de nuestra unión con los más necesitados es que desde hace unos años estamos presentando proyectos misionales en el Ayuntamiento de Villarrubia para colaborar en los trabajos de nuestras hermanas de Bolivia, es una pequeña ayuda en España pero en que en su “tierra” supone una gran bendición que viene de Dios pero que sin nuestro esfuerzo y los pasos necesarios no llegaría a tan feliz término.

 

Con estos datos lo único que queremos decir es que si la Madre Santa Clara hablaba de pobreza de caridad y amor nosotras hemos intentado siempre llevarlo a la práctica. Trabajamos para nuestro propio sustento y haciendo un gran esfuerzo conseguimos compartir lo poco que tenemos con los más necesitados y pobres, todo sale de nuestras manos y de la bondadosa e infinita misericordia de Dios Padre.