LA IGLESIA DE LA SOLEDAD
. Historia
. Patrimonio artístico y humano
El culto a la Virgen de la Soledad es de tiempo inmemorial, aunque en los documentos de 1614 y 1655 consultados en el Archivo Diocesano de Toledo todavía no se hace referencia a la ermita de la Soledad, pues la Cofradía arrancaba de la de San Sebastián para la procesión del Jueves Santo, aunque esta ermita cambió su titularidad de San Sebastián por la de la Virgen de la Soledad, debido a la construcción de un retablo en honor a María bajo esta advocación, en el primer tercio del siglo XVIII, con la colocación en el mismo de una imagen vestida de la Soledad, y a la caída del culto a San Sebastián debido a que la peste, de la que es protector, había desaparecido. Tampoco se cita en el capítulo de ermitas de la Villa en las Relaciones topográficas de Felipe II de 1575. En 1720 este cambio de titularidad antes mencionado debía estar ya asentado en nuestro pueblo, pues en el Archivo Parroquial de Villarrubia de los Ojos se halla un escrito que refleja como el vicario del visitador del Campo de Calatrava revisa los testamentos y últimas voluntades de los que fallecieron desde la última visita.
En uno de los testamentos, fechado el 15 de mayo de 1720, se nos dice esto: ... (Se digan) zinco misas en la hermita de Nuestra Sra. de la Sierra; otra en la hermita de la Soledad; otra en la de Santta Anna..., y media arroba de aceite para la lámpara de Nuestra Señora de la Soledad. Lo mismo se recoge en otros testamentos de esa fecha hasta mediados del siglo XX. Además, ya en las ordenanzas de 1736 se dice que la Cofradía tenía su sede en dicha iglesia. Tenemos testimonios de la misma conservados en el Archivo Municipal , como el testamento otorgado por Teresa García Retamero el día 15 de mayo de 1766, en el que se hace referencia a la ermita e imagen de Nuestra Señora de la Soledad: ...Ottro quarto (de aceite) al Santísimo Christo del Consuelo del Combentto de Capuchinos desta Villa; otro quarto a San Antonio de Padua de dicho combentto; ottro quarto a Nuestra Señora del Carmen; y media arroba a Nuestra Señora de la Soledad para que luzca en sus lámparas, que así es mi voluntad.
Esto nos pone de manifiesto la creciente devoción que ya se le tenía a la Virgen de la Soledad, a la que se le daba aceite para el mantenimiento de la lámpara que la alumbraba. Otro de los documentos nos habla de los bienes pertenecientes a la Iglesia en 1783: ... Varios censos existentes he sacado, hay escrituras, otros se han variado o se han perdido, y de otros existen los reconocimientos y escrituras en la administración; mas no están todos corrientes: éstos son pagos de la Iglesia y agregados a ella. Son varios censos de Santa Ana, la Virgen de la Vega, de la Concepción , de la Soledad, del Santísimo Cristo del Calvario... En los censos de las ermitas, Memorias y Patronatos locales, refiriéndose a la ermita de la Soledad, nos cuentan lo siguiente: ...Tiene a su favor noventa y dos reales de vellón y setecientos maravedíes, réditos de censos, según cuentas dadas por varios maiordomos, lo que demuestra la pujanza de esta Cofradía en aquel momento.
Con todo, esta ermita no aparece citada como tal en las Descripciones de los pueblos de España ordenadas por el Cardenal Lorenzana, al menos con este nombre, pero sí dicen lo siguiente: ...Dentro de la población ay tres hermitas, las dos con ninguno fondo y la tercera con lo suficiente para la decencia, culto y venerazión... Es de suponer que, si la procesión salía de la ermita de la Soledad, estas Descripciones se referirían a ella cuando hablaban de la ...tercera con lo suficiente para la decencia, culto y venerazión...
Casi cuatro décadas permaneció la ermita de la Soledad intacta. Pero en 1978, dado el lamentable estado en el que se encontraba el convento, se decidió construir uno de nueva planta en el huerto anejo y reparar la iglesia, a la que se le dio un nuevo aspecto interior, más acorde con la modernidad de los tiempos, fueron sustituidos el retablo del Altar Mayor y los retablos laterales, construido un nuevo coro, eliminadas las rejas conventuales y eximidas del culto algunas de las imágenes, y un nuevo aspecto exterior con la remodelación de su fachada que fue pintada de blanco con remates grisáceos.
Así, y desde entonces hasta el año 2002, han sido varias las reformas realizadas: reconstrucción de parte del campanario, sustitución de la cubierta del tejado y una nueva remodelación de la fachada, ya tal como la encontramos actualmente (enfoscada de cemento blanco).
PATRIMONIO ARTISTICO Y HUMANO
La Iglesia y el Convento de Nuestra Señora de la Soledad son uno de los monumentos más representativos de Villarrubia de los Ojos, formando parte del patrimonio artístico y cultural de la localidad.
La Iglesia consta de una nave de una sola planta. En ella predomina la madera como elemento decorativo. Alberga la imagen de la titular la Virgen de la Soledad, la de la patrona de la orden franciscana la Inmaculada y la de los santos fundadores de la Orden San Francisco y Santa Clara de Asís, así como también la talla de Cristo Crucificado, que preside el Altar Mayor y la de San Antonio de Padua, uno de los santos franciscanos más venerados.
La sobriedad, propia de la orden franciscana, unida a la sencillez, son las notas más características de este templo, cuya luz natural viene garantizada por tres ventanas dos interiores y una al exterior. La luz interior esta garantizada por el calor del pueblo villarrubiero por sus gentes cariñosas, sencillas y fieles a la Comunidad y por su puesto por la alegría de todas nosotras que con la luz de estos cirios queremos ser luz para todos los que se acerquen a nosotras.
El convento rompe con los moldes clásicos, ya que, a pesar de girar ante un gran patio claustral, éste no es cerrado, sino abierto por el lado del poniente, como símbolo de apertura de la Comunidad de Religiosas al pueblo.
Dentro del convento hay que destacar los amplios paseos y jardines, con numerosas fuentes, que sirven de espacio de esparcimiento para las hermanas, así como, con su silencio, sólo roto por el trino de los pájaros y el ruido del agua de las fuentes, invitan a la oración y al recogimiento.
Ya intramuros, sobresalen los cuadros de la Inmaculada, del siglo XIX, y una talla de San José, de la misma centuria, así como el conjunto de cálices, custodias y demás ornamentos religiosos propios de la Comunidad.
Junto a estas joyas, se une otra joya arquitectónica de reciente construcción, la Casa de Espiritualidad, que alberga la biblioteca del Monasterio, con libros del siglo XIX, y una Capilla, cuyas vidrieras, verdaderos tesoros, representan distintas escenas de la vida de Santa Clara.
Pero no sólo es un patrimonio artístico, sino que el Convento e Iglesia de la Soledad son, ante todo, un patrimonio humano. Y esto es debido a que la sencillez que transmiten sus muros blancos no son otra cosa que un contagio de la sencillez y alegría de las hermanas que moramos en él. Cálidas y humanas, atentas a las necesidades del hombre y del mundo. Unos muros fácilmente accesibles para quien quiera traspasar el umbral de nuestra puerta, siempre abierta para los que llaman.
Las monjas de este convento somos claras y transparentes, como nuestra fundadora, Clara de Asís, mujeres actuales, abiertas al ritmo que marcan los nuevos tiempos, latiendo al mismo compás que el corazón de todos y cada uno de los villarrubieros.
Nuestra Iglesia y nuestro Monasterio son patrimonio artístico. Las hermanas que vivimos en él somos patrimonio humano.
¿Has intentado llamar a la puerta de nuestro convento? Haz la prueba. Llama y te abriremos.
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